lunes, 9 de enero de 2012

"MUJERES TENIAN QUE SER", EL NUEVO LIBRO DE FELIPE PIGNA

Por Federico Desantolo
para el Diario El Atlantico MDP


Felipe Pigna inauguró el ciclo Verano Planeta con la presentación de su libro “Mujeres tenían que ser”. Un trabajo que rastrea el rol de la mujer desde la conquista de América hasta 1930 y muestra cómo fue segregada y marginada por el simple hecho de su género
“Mujeres tenían que ser” no sólo busca el rastro de las mujeres en la historia de América sino que confirma la hipótesis de su autor: “La historia es misógina”. Desde la conquista de América hasta la modernidad de posguerra, Felipe Pigna documenta la marginación y segregación de la mujer, pero también los avances y retrocesos en su lucha por la igualdad. Desde la supuesta traición de la Malinche, la valentía de Juana Azurduy y dignidad blindada de Salvadora Medina Onrubía, el historiador más leído de la Argentina muestra el rol de la mujer en aquellos sucesos en los que el único protagonista parecía ser el hombre.
El ya clásico encuentro se produce cuando comienza el ciclo Verano Planeta. Felipe Pigna reunió el jueves pasado a más de mil personas en el Hotel Sheraton y firmó cientos de ejemplares de la primera parte de “Mujeres tenían que ser”. Una hora antes de su encuentro con el público habló con El Atlántico. Una sola condición: “No tengo ganas de hablar del Manuel Dorrego”. Se refiere a la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano que lleva ese nombre que, a grande rasgos, desató una polémica mediática cuando algunos historiadores salieron a criticar la creación de la entidad al considerar que el kirchnerismo busca instalar “una mirada ideológica” de la historia.

-¿Con “Mujeres tenían que ser” pudiste comprobar tu hipótesis acerca de que la “historia es misógina”?

-Lo comprobé ampliamente. Hay una cosa impresionante de segregación, de marginación, de no contar, de ningunear a la mujer en la historia de una manera muy evidente. Yo creo que se remonta a los tiempos inmemoriales. Pero en lo que tiene que ver con el libro es muy fuerte en la época de la colonia y en la conquista de América. Hay menciones generalmente negativas de la mujer originaria a la cual se animaliza se la compara con serpientes. Esta segregación va avanzando y se mantiene por gran parte de la historia. Esto de dar por sentado que la historia la hacen los hombres y la escriben los hombres. De hecho se termina cumpliendo porque las mujeres son marginadas de los lugares de poder de decisión. Entonces aparece la pregunta: ¿No hubo mujeres científicas, universitarias? Hay que agregar, no las dejaron. El bajo nivel de educación de la mujer se debe a que no la dejaban ir a la escuela. Legalmente se les prohibía estudiar.

-En tu libro se puede observar que las primeras mujeres destacadas en la historia parecen que fueron aquellas que tenían actitudes propias de los hombres…

-Claro, eso ocurre por ejemplo con Juana Azurduy. Yo menciono que le otorgan el grado de teniente coronel por su “viril arrojo”. Condiciones que solo pueden verse en un hombre, aparentemente. Se valoraba a aquellas mujeres que se destacaban por actividades masculinas o clásicamente masculinas. Esas eran las que pasaban a la historia: las reinas, soldados. Es bastante interesante como se valoraba en la mujer lo que tenía de masculino.

-¿Y la Ilustración es el primer punto de inflexión en la evolución de la mujer?

-Hay un primer punto interesante en el Renacimiento, cuando se produce una regularización de la mujer en cuanto a la belleza femenina, en cuanto a la presencia de la mujer en el arte, en la música, en las obras literarias. Ahora, todo eso se pierde con la Contrarreforma, todo ese movimiento tan puritano. Es un mundo en el que se apaga todo ese fulgor de erotismo y de vuelta a la naturaleza. La ilustración va a retomar algunas de esas cosas, poniendo por delante la razón. Dándose cuenta que la mujer debe incorporarse a ese mundo de la razón.
-Hablábamos de Juana Azurduy y es en este periodo donde la mujer empieza a involucrase en la política…

-Totalmente. En realidad con un papel muy activo en la política, en este caso del lado de la rebelión. Ya que no podía tener su espacio en la política oficial, lo tiene y muy fuerte en todo lo que es la guerra revolucionaria. Por ejemplo en el norte argentino donde se van conformando estas republiquetas, estas especies de estados o zonas liberadas, donde hay muchas mujeres lideres que lideran comunidades y ejércitos. Entre ellas Juana, obviamente la más destacada.

-Vos alguna vez destacaste a Manuel Belgrano como un pionero en abogar por la igualdad entre hombres y mujeres…
-Es un pionero a nivel mundial porque mientras en Europa se discutía y se debatía el papel de la mujer -incluso en la etapa jacobina se guillotinó a Olimpe de Gouges, la pionera en la declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana- aquí Belgrano en la misma época, escribe sobre los derechos de la mujer, la igualdad, la capacidad mental de la mujer, su buena predisposición para la enseñanza. Es algo muy novedoso para la época.

-¿La modernidad de posguerra es otro punto de inflexión?
-Después de la primera posguerra, se produce un gran avance que es ya imposible negarle a la mujer ciertos derechos cuando durante el conflicto demostró en los países beligerantes que puede ser arquitecta, ingeniera, chofer, maestra, o sea de todo. Y ya evidentemente, los argumentos de inferioridad se van cayendo y comienza con redoblada fuerza el movimiento sufragista, el movimiento por los derechos de la mujer, las primeras leyes del voto femenino en Europa. Ya para el 30 tenemos una presencia fuerte de la mujer en el mercado laboral con la decisión de trabajar no por la imprescindible necesidad. Quizás aquella mujer de clase media que decide trabajar, la oficinista por ejemplo. La mujer que ocupa la calle, el tranvía, el espacio público. Empieza a haber una literatura para ella con las revistas femeninas. Se empieza a notar en el arte. En el tango hay algo muy interesante que es el protagonismo femenino. Por primera vez una música popular en el mundo reconoce en la mujer la posibilidad de destruir a un hombre, de destrozarlo sentimentalmente. El hombre puede ser subyugado por una mujer. Este ser catalogado generalmente de inferior, se torna un ser con un alto poder de enamorar, de conmover, que el tango lo refleja dramáticamente, pero muy bien. La mujer adquiere otro don muy interesante.

-En Mujeres… se puede ver el rol de la Iglesia como subyugadora de la mujer sobre todo en la etapa de la conquista…

-Dentro de la sociedad originaria de América hay que aclarar que las relaciones entre el hombre y la mujer eran muy diversas porque es un continente inmenso con múltiples culturas y todas muy distintas. En algunos lugares había igualdad, en otras un gran machismo. Pero en general había una idea de igualdad en las sanciones que tenían que ver con la moral. Por ejemplo, la infidelidad se castigaba de igual manera. No había una sospecha que recayera solo sobre la mujer. Cosa que sí existió y existe en la cultura occidental clásica donde siempre la sospecha está sobre la mujer. Esto ya es bíblico, Eva es la culpable, es la que trae la curiosidad, la tentación y esto la Iglesia lo va a marcar muy fuertemente en torno a algo que está puesto como negativo que es el deseo. Algo tanto hermoso con tanta pulsión de vida, en el sentido de Eros. Esto era negativo para la visión eclesiástica y por eso lo condena: “Cuídate de la mujer por que la mujer es el demonio”. Cosa que se potencia en una sociedad dominada donde además de ser mujeres eran indígenas o indias o salvajes. Todos esos calificativos que se le agregaba al término mujer en América.

“La maté porque era mía”

-Más allá de todos estos años de evolución todavía la mujer en algunos casos sigue siendo un objeto. Todavía hablamos de trata de persona, de violencia de género…

-230 crímenes de género en 2011, más de 10 mil denuncias por mes en todo el país hablan de una situación muy preocupante y de un tratamiento mediático tremendo donde todavía se habla de crímenes pasionales donde siempre hay atenuantes para el violador. Donde siempre hay que ver cómo era la vida de la víctima. Se investiga a la víctima, lo más brutal que hemos visto es el caso Candela en el que se investigó la vida sexual de una chica de 11 años. Cosa que en los sectores medios y altos está claramente prohibido y reglamentado pero con una chica de los sectores populares se expuso su vida a todo el mundo.
Esto parte de un concepto medieval o de antes del medioevo que ve a la mujer como propiedad del hombre: la maté porque era mía. Esta idea de que el hombre puede hacer lo que quiera con la mujer porque le pertenece. Esto es algo que no se puede permitir en el siglo XXI. Y en esto ha tenido mucho que ver la Iglesia a través de un concepto muy fuerte e increíble que es resaltar en María la virginidad por encima de la maternidad. Algo que tiene que ver con lo tanático. Es decir en vez de resaltar la vida, lo que implica una María madre está exaltando a una virgen.

-Tantas campañas de la Iglesia en contra de los derechos de la mujer, como por ejemplo tener la posibilidad de elegir tener o no un hijo. Pero no hay ninguna oficial en contra de la violencia de género…

-Por lo menos no hay el mismo énfasis. Por ahí lo hay y lo desconocemos, pero deberíamos conocerlo si hubiese el mismo énfasis. Incluso ese énfasis puesto en la defensa del niño por nacer desaparece una vez que el niño nace. Ahí nadie se hace cargo. Con el dinero que tiene la Iglesia a nivel mundial podrían hacer mucho por los niños nacidos en situaciones no deseadas, violaciones por ejemplo. Además uno podría preguntarse con todo derecho qué es este anacronismo de institución o corporación que se mete con el cuerpo de la gente y decide sobre el cuerpo de la gente en pleno siglo XXI.

-En medio de estos retrocesos de la sociedad en el siglo XXI, también la mujer ocupa cargos altas estructuras de poder…

-Si, una cosa no quita la otra. Hablamos de esto y a la vez hablamos del enorme avance que significa en sociedades como la argentina y la brasileña que dos mujeres presidan sus destinos. Y algo muy importante es que en las últimas elecciones la cuestión de género no tuvo ninguna relevancia. La gente votó a Cristina o no la votó de ninguna manera por su condición de mujer. Votó a la persona que consideraba más apta para conducir los destinos de un país y ese es el avance más importante. “No la voy a votar porque es mujer”, cosa que no hace mucho podía decirse en nuestro país. Yo creo que es un avance que no hay que desconocer.

La UES al cine

Felipe Pigna reparte sus días entre el segundo tomo de Mujeres… y la realización de un documental sobre la Unión de Estudiantes Secundario (UES), aquella agrupación estudiantil ligada a la tendencia revolucionaria del peronismo que supo gobernar gran parte de los centros de estudiantes en los 70.

“La idea es rescatar la experiencia secundaria de aquellos años para que la conozcan los estudiantes secundarios de hoy. No con la intención de un modelo a seguir, sino como una experiencia a conocer. Yo creo que los pibes de hoy tienen una curiosidad por saber cómo fue aquello. Entonces la idea es contarles que significó la UES en cuanto a proponer un secundario distinto, un compromiso de vida, jóvenes de entre 13 y 17 años que se jugaron la vida por cambiar la sociedad, por modificar los planes de estudios por hacer accesible el secundario. Chicos que trabajaban en las villas dando apoyo escolar, bueno todo aquello que fue tan lindo y terminó tan mal”.

Una de las primeras entrevistas para el documental lo trajo en noviembre del año pasado a Mar del Plata. Aquí entrevistó a un sobreviviente de aquella experiencia. “La idea es darle una mirada muy federal. A veces los documentales sobre la militancia se limitan a Buenos Aires. En este caso queremos hacerlo en todo el país porque las experiencias fueron muy distintas porque los lugares también lo eran”.
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