jueves, 25 de agosto de 2011

¿OTRO CASO DREYFUS?

Escribe Gustavo Demarchi


Uno de los episodios más dramáticos de la historia de Francia, el “Caso Dreyfus”, no es el único en las prácticas que los diferentes totalitarismos ponen en práctica para satisfacer sus fines espurios.-
Poco importa el origen de estos procesos políticos, ya que pueden ser de origen democrático o no, la Alemania nazi, o el chavismo venezolano al ponerlas en práctica poco se diferencias a los “Procesos de Moscú” de la Rusia soviética o los que implementó la última dictadura en la Argentina, o el Castrismo en Cuba.-
Como en el “Caso Dreyfus” se escogen “enemigos políticos” para imputarles delitos no cometidos o criminalizar sentimientos tan nobles como la amistad, recurriendo para ello a la manipulación o creación de testimonios y pruebas a través de la desvirtuación de la actividad judicial, convirtiéndolo en un instrumento de persecución política y/o ideológica.-
Para ello no reparan en invertir los términos de la justicia mediante el mecanismo perverso de fijar primera al autor- enemigo, luego la condena a que será sometido y por último se implementa el “indebido proceso”. Esta maniobra bien podría definirse como “la justicia bizarra” .-
En esta despreciable categoría debe encuadrarse el referido “Caso Dreyfus” que por la metodología empleada guarda severa similitud con lo que en Mar del Plata han armado en mi perjuicio, una asociación ilícita formada por vetustos montoneros junto a jueces y fiscales oportunistas que hoy se encuadran al servicio de la causa reiivindicativa de aquellos terroristas que combatieron al gobierno constitucional del cual fui Fiscal y se constituyeron en aliados objetivos de la Dictadura que lo derrocó, persiguiendo a sus funcionarios y, en mi caso, hacerme objeto de una detención ilegal y clandestina. Bueno es tener presente que estos mismos jueces que hoy me persiguen en representación de la falsa causa de los derechos humanos fueron funcionarios y jueces designados por esa misma dictadura o, en un caso, defensor de policías torturadores en 1979 y 1980 y califican a esa causa, la de los derechos humanos, como un recurso para atacar al país gobernado por la Dictadura. Esta seudo-justicia merecería o podría ser nominada como “la justicia mercenaria”.-
Para concretar sus propósitos no han ahorrado aberraciones jurídicas desde atribuirme el carácter de “ideólogo o pensador” como delito de una organización a la que nunca pertenecí, pasando por la creación del delito “de dictamen fiscal” para culminar abonándolo, con el excremento jurídico que conforman los falsos testimonios obrantes en la causa, convirtiendo el accionar de la justicia en un abstruso “fraude judicial de lucha” donde además de los condimentos indicados se debe agregar que muchos funcionarios y operadores judiciales como colectivos de abogados se han plegado a esta inequidad por una cuestión de “moda”, ignorando que está por dejar de serlo y el boato actual será el ridículo de un futuro próximo.-
Como en el “Caso Dreyfus” en el “Caso Demarchi” se hará justicia a pesar de los bizarros, los mercenarios y los afectados por la moda.-
Pronto quedarán al descubierto solo las maniobras de este absurdo “frente judicial en lucha” por la acción misma de la Justicia Republicana hoy ausente de la justicia federal de Mar del Plata, marcada por intervenciones que muestran un sesgo no solo político haciendo llave con sectarismos que se relacionan con conocidas organizaciones especializadas en la absurda reivindicación de nefastos arrebatos terroristas y guerrilleros que padeció el país en los años setenta utilizando, repito, jueces y funcionarios de la dictadura.-
La demencia propia de esta maniobra lleva ínsito la de no ser capaz de ver el daño que le hacen a la república y a la justicia además de la víctima elegida.-

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