sábado, 4 de diciembre de 2010

SIN PREGUNTAS NI DUDAS, ABSTENERSE PERIODISTAS

* Eduardo Cao

www.elretratodehoy.com.ar



¿Estaré tan confundido? ¿Tanto han cambiado las cosas en la información? ¿El archivo de lo que se publica, se dice o se muestra en imágenes, pertenece a la era paleolítica? Confieso que ésos y el sinfín de interrogantes que habitualmente me dan vueltas en la cabeza han crecido en forma exponencial en las últimas horas. Ah! aclaro que no soy de los que piensan que todo tiempo pasado fue mejor, ni que nuestros próceres fueron infalibles, ni que la realidad es la que quiero que sea, por citar sólo algunos ejemplos que más de uno, por allí, tildará de escepticismo. Al contrario, digo y afirmo, es mi manera de darle impulso a la esperanza.Tan difícil no es, a mi juicio (si es que tengo alguno, porque de los otros, los prejuicios, creo estar a salvo a pesar de vivir en una sociedad que se mueve a esos compases) modificar actitudes que siempre terminan en desilusiones.

Más allá o más acá de la última discusión de si el periodismo debe ser militante de una ideología política o, simplemente, un periodista que actúa como nexo entre determinados episodios de la vida cotidiana y la comunidad a la que dice servir, precisamente es a esta profesión-vocación de escriba a la que pretendo referirme en la columna de hoy, que se traducen en las preguntas del principio.

Mientras el 75% de los argentinos se sacude a diario con la inseguridad, los niveles de pobreza e indigencia, la corrupción en distintos niveles sociales, incluso institucionales, y la inflación, apareció el delirio de Wikileaks y sus 250.000 “informes reservados” de las embajadas estadounidenses en el mundo sobre personajes de gobiernos extranjeros, a los que, según la comunidad informativa internacional, “lapida” en esas revelaciones.

La calificación de delirio corre por mi cuenta y no porque descrea de su existencia. Trato de no abrazarme a la ingenuidad sobre la política de la diplomacia de la por ahora principal potencia de este mundo que conocemos. Primera verdad no revelada pero sí sospechada: no esa la única, potencia o no, que utiliza los “informes reservados” que no son ni más ni menos que una compilación de lo que publican los medios del lugar.

Es curioso que, en el caso de la Argentina, la prensa de estos días no recuerde que lo de la supuesta afección sicológica de la Presidente ocupó centímetros, minutos y cientos de palabras desde la famosa resolución 125 para acá y mucho antes de que el “buscado” Julian Paul Assange (periodista australiano, 39 años) contara la preocupación de la embajada de EEUU por la salud mental de CFK.

Es sólo un ejemplo, aunque habría más en cuanto a otros nombres que aparecen y sus características personales y de gestión: la irascibilidad de Néstor Kirchner, los presuntos “negocios” de Julio De Vido, los “espías internos” de Aníbal Fernández, y varios etcéteras más.

Si bien el rol del gobierno aparece cuestionado en el plano latinoamericano, tampoco deberían llamar la atención ni provocar sorpresas descomunales. Siempre se dijo desde el análisis que no siempre la declamación de principios en las relaciones de la región recorrían el mismo camino que los hechos concretos.

Quienes tomaron al pie de la letra lo publicado por el sitio de Assange, lo mostraron con sus ausencias en la Cumbre Iberomericana de Mar del Plata: el venezolano Hugo Chávez, el nicaragüense Daniel Ortega, el boliviano Evo Morales y el cubano Raúl Castro, se bajaron de sus aviones a último momento. Las justificaciones fueron varias: inundaciones, enfermedades, etc. Lo cierto es que esos cuatro, junto al ecuatoriano Rafael Correa, que sí vino, conforman el núcleo duro que clamaba por el repudio explícito y documentado de todos los jefes de Estado latinoamericanos a los Estados Unidos por el contenido de los mails de Wikileaks que los involucraban. El enojo de esos mandatarios no sólo fue con el gobierno argentino, sino también con Brasil, Chile y México. Por lo menos curioso: Lula, Piñera y Calderón, como Cristina Fernández de Kirchner, mantuvieron silencio absoluto sobre las filtraciones de los documentos reservados que llegaron al Departamento de Estado. Sus esfuerzos en la Cumbre de Mar del Plata tuvieron como objetivo desarticular la posibilidad de críticas a Barak Obama.

Casi fue un favor al presidente demócrata de los Estados Unidos, jaqueado por los reclamos para que solucione la crisis económica que afecta a los habitantes del país del norte, donde el índice de desempleo está tocando los dos dígitos. Además, Obama se apresta a anunciar una reducción en los salarios de los empleados del Estado, tan drástica como la que emprendió el socialista José Luis Rodríguez Zapatero –otro ausente en las deliberaciones marplatenses- en la castigada España.

Mencionábamos el silencio oficial sobre las “revelaciones” de Wikileaks, silencio prudente del que también hizo gala el arco opositor, en el que se explica en que nada de lo expresado en los documentos constituye una novedad que sí aparentó ser para medios de comunicación, “militantes” o autodenominados “independientes”.

Del crimen de Mariano Ferreyra, el militante del PO, pocas, escasas, líneas. Del asalto al blindado en la Panamericana y los papelones declamativos tras los allanamientos y detenciones de sus supuestos autores que terminaron no siéndolo, un poco más, pero no mucho. De los casi 30 policías muertos por delincuentes en 2010, apenas estadísticas. De los asaltos y muertes de ciudadanos civiles, sólo espasmos informativos. De los pobres e indigentes que aumentan día a día, menciones esporádicas hasta que la nueva discusión se abra al momento de conocerse los porcentajes del INDEC y las mediciones privadas. La inflación, que ha llevado la Canasta Básica de Alimentos a $ 398,92 por cada adulto marplatense y a 1.230,09 para una familia tipo que no ingresa en la categoría de indigente, pero está en la de pobre (menos de 2.658,99 pesos), ha cedido protagonismo mediático ante el ahora famoso Wikileaks.

¡Por favor!, no interpretar lo antedicho como crítica a las políticas informativas de los medios. Cada uno hace lo que puede o lo que lo dejan. Leerlo más bien a partir de la premisa de que las prioridades periodísticas no siempre son las mismas en los medios de expresión. Y además, saber que estamos hablando de la Argentina y los argentinos. Tipos difíciles, si los hay. Y me incluyo.



caoelretrato@live.com.ar

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