sábado, 4 de diciembre de 2010

CUBA Y HONDURAS, ASIGNATURAS PENDIENTES EN CLAUSULA DEMOCRATICA APROBADA POR LA CUMBRE IBEROAMERICANA DE MAR DEL PLATA

La cláusula democrática aprobada hoy por la XX Cumbre Iberoamericana nace con dos grandes asignaturas pendientes en la región: Cuba y Honduras.
El foro iberoamericano ha sido el último en asumir mecanismos que ya habían sido aprobados, y en términos sensiblemente más duros, por otros organismos regionales como Mercosur y Unasur.
En el caso de la Cumbre Iberoamericana, la cláusula, resultado de un intenso debate entre los socios, prevé suspender al Estado que viole la institucionalidad democrática y contempla también una fórmula para el reingreso tras la recuperación de la normalidad.
En su preámbulo, el "proyecto de declaración especial sobre la defensa de la democracia y el orden constitucional en Iberoamérica", afirma que la comunidad se asienta en el respeto al Estado del Derecho, la defensa de la democracia, los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, "esenciales para la participación en los distintos órganos de la Conferencia Iberoamericana".
"Los países gobernados por golpistas o gobiernos antidemocráticos no tendrán ninguna organización a la que puedan pertenecer, y esto cierra el camino a las relaciones con cualquier país que viole las instituciones democráticas", en palabras del canciller argentino, Héctor Timerman, que rechazó hoy responder a preguntas de la prensa sobre la paradoja que se crea en el caso de Cuba.
Quien terció para tratar de aclarar el tema fue la ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, quien apeló a la vocación de universalidad del mecanismo iberoamericano desde su creación en 1991, cuando nació con Cuba incorporada de pleno derecho.
La otra asignatura pendiente de la comunidad iberoamericana es el caso de Honduras, primer país de la región que no ha sido invitado a una de estas cumbres, porque la mayoría de los miembros de Unasur no reconocen al gobierno de Porfirio Lobo tras el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya en 2009.
"Los países iberoamericanos están dispuestos a colaborar con Honduras para que alcance los valores democráticos mínimos necesarios para volver a participar en las Cumbres", apuntó hoy Timerman.
"La vuelta de Honduras se confirmará cuando vuelva el respeto a la democracia, los derechos humanos y las instituciones", insistió el canciller.
En la práctica la cláusula iberoamericana, que no tiene retroactividad, no resuelve la cuestión hondureña que también ha sido suspendida de la Organización de Estados Americanos (OEA) hasta que el gobierno de Lobo ofrezca garantías para el retorno de los exiliados, entre ellos del ex presidente Zelaya, y para el castigo a los responsables del golpe.
Los presidentes centroamericanos abordaron el tema hondureño durante la reunión mantenida hoy con el Rey Juan Carlos I y con la ministra española de Relaciones Exteriores, Trinidad Jiménez, y retomaron la cuestión en la sesión plenaria de la Cumbre.
El panameño Ricardo Martinelli exhortó a sus socios iberoamericanos a respaldar la incorporación de Honduras a la OEA con el argumento de que no se puede "castigar a uno de los países más pobres de la región por lo que ha pasado".
También el salvadoreño Mauricio Funes pidió a la Cumbre que "no transfiera" al pueblo de Honduras la condena y el rechazo del golpe de Estado.

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