sábado, 27 de marzo de 2010

BICENTENARIO DEL CLUB NAUTICO,UNA PLACA A SU PADRE Y LA ETERNA GRATITUD DE GUILLERMO VILAS

* Alberto Castagnoli

En Mar del Plata la calle San Martin no era peatonal.Corria el mes de setiembre de 1969.Es decir hace cuarenta y dos años.Tenia 16 años,Hacia unos meses habia ingresado como cadete en la sucursal Mar del Plata del Diario La Prensa de Buenos Aires ubicada en la misma calle,donde entre Cordoba y Santiago del Estero,hasta 1977 funciono el mencionado matutino capitalino.
El corresponsal que en aquel entonces era Eduardo Souessia, que reemplazo a su tio Isaac que hsbia fallecido,nos comento que en aquella mañana de setiembre, con un dia primaveral nos iba a visitar el joven Guillermo Vilas que me acuerdo en un intercambio de palabras me dijo "yo tambien soy de 1952 es decir tenemos la misma edad"
Me llamo la atencion lo alto que era.Evidentemente era producto del deporte,ya que a los 30 años,lo volvi a ver y practicamente eramos iguales de estatura.-
Estaba acompañado por su padre el Escribano Roque Vilas,quien lo apoyaba en el deporte que habia elegido su hijo,fundamentalmente porque le veia condiciones.Y vaya que no se equivoco.Como ocurria con todas las visitas les ofreci un cafe y prefirieron dos vasos de agua.-
Eduardo Souessia, mas alla de cumplir con su rol de periodista estaba disfrutando de la nota pues ese pibe que ya en Mar del Plata, descollaba en el tenis, un deporte.por entonces elitista.Sin embargo el gran puntal que tenia Guillermo era su padre y el Club Nautico de Mar del Plata que lo vio nacer deportivamente y a los pocos años se convertiria en el mejor tenista argentino de todos los tiempos y llego a ser uno de los mejores del mundo.-
Guillermo Vilas , descubrió el jueves pasado, en el Club Nautico de Mar del Plata una placa con el nombre de su padre, “Escribano José Roque Vilas” al inaugurar un nuevo salón del Bicentenario de la institución. Al acto asistieron autoridades de la entidad encabezadas por su Presidenta, Susana Salerno, socios vitalicios , invitados especiales y de quien fuera familiares de Vilas.
“Es un orgullo porque el amor de mi papá fue siempre el club”, dijo el tenista Guillermo Vilas, quien trajo a su memoria que “mi primera raqueta fue una Sarina Children que mi viejo me regaló”. Durante los fines de semana, mientras los mayores jugaban en las canchas de polvo de ladrillo del Club Náutico Mar del Plata, Guillermo se quedaba largas horas peloteando en el frontón. Así con aires de nostalgia, el tenista denotó tristeza “porque ese frontón ya no existe mas. Justamente ahí fue donde nos iniciamos todos los de mi generación”, recordó. Siendo profeta en su tierra, el Club Náutico dispuso el nombre “Guillermo Vilas” a la Cancha N° 1 de polvo de ladrillo. De cara al semillero de tenistas que genera la institución, con sus jóvenes 57 años, Guillermo remarcó que “la gente no tiene noción del reconocimiento mundial que posee Club Náutico”.Vilas quien visita asiduamente Mar del Plata, a principios del 2000 asentó su propio Museo en Olavarría y la Costa. Lamentablemente perduró poco tiempo por lo que consultado a llevar adelante un emprendimiento de similares características, Guillermo formuló “¿los marplatenses quieren que vuelva el Museo?”. No muy convencido de persistir con esa vieja gestión, el eximio tenista contó que “también hubieron una serie de charlas que no prosperaron para iniciar un proyecto de tenis local a nivel municipal”.Recodando a toda la gente del club en los albores de su crecimiento profesional, Vilas se acordó de su primer entrenador Felipe Locicero “a quien mi padre le confió mi carrera”, aseguró.El mejor tenista argentino de todos los tiempos se impuso desde temprana edad en el medallero nacional e internacional. Es por eso que resaltando las virtudes del equipo nacional de tenis, Vilas subrayó que “Del Potro, Nalbandian y Zeballos son grandes promesas del deporte”.

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