sábado, 24 de abril de 2010

SER ANTI-K NO SIRVE

*Marcelo Castro Corbat



El setenta por ciento de la ciudadanía votó contra el actual desgobierno nacional, pero está dividida en un arco iris de todos los colores ideológicos: los extremistas de izquierda, mas violentos que los K, los izquierdistas de centro, los justicialistas populistas, los carismáticos circunstanciales que aprovechan el río revuelto proponiendo irracionalidades y una deslucida derecha que no acierta a conformar un programa para reconstruir la Nación.
El actual gobierno es una minoría organizada para retener el poder y sus miembros no aceptan limitaciones democráticas ni éticas. La dislocada mayoría opositora corre el riesgo de perder las elecciones presidenciales.
Desde la década de 1950, la voluntad ciudadana reflejó una preferencia mundial por las ofertas socialistas y populistas. En la década del 2000 esa preferencia mundial se volcó de forma reiterativa al pensamiento político de centro derecha, en especial en Europa. Son las sanas alternancias políticas.
Argentina está políticamente destrozada: la ciudadanía no le cree a la dirigencia política. El sentimiento de centro derecha argentino, compartido por la mayoría ciudadana, hoy tiene posibilidades electorales muy limitadas, pero es su responsabilidad definir la propuesta para la prosperidad social. No tiene poder, pero debe señalar al pueblo, el camino de esperanza.
Si la propuesta no convoca a la ciudadanía, sólo ser anti-K, no sirve.

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